Ando algo sorprendido por los sibilinos cambios que se van produciendo en el Metro de Madrid. Poco a poco, sobre todo en las estaciones nuevas, están desapareciendo las taquillas de toda la vida.
Lo primero que ocurrió a principios de los noventa fue que de cada estación se fueron cerrando las taquillas de algunas de las salidas.
Ahora se están sustituyendo por unos mostradores en combinación con unas máquinas infernales en las que se puede hacer de todo, desde canjear un billete inválido a comprar un pase turístico.
¿Qué queda de aquellas maravillosas taquilleras? En realidad, cada vez menos...

Tienes razón, dentro de poco no va tener sentido aquella frase que se pronunciaba cuando uno estaba estresado. "No sé si tirarme al metro o a la taquillera"
Saludos
Mosski