La Coctelera

Observando, que es gerundio...

y si nos apuramos se nos va el tren

Categoría: Sucesos

24 Octubre 2006

estoy harto. llevo más de cinco años con una tos estacional que los mal llamados médicos no me pueden diagnosticar.

Cada año cuando llega el otoño se manifiesta una terrible tos productiva (perdón por la explicidad de la explicación). Ésta no me deja hablar, dormir; vivir en definitiva.

Todos los años pasa lo mismo. Empieza la tos, me voy al otorrino -u ORL como les gusta llamarse en plan pijo- me hacen pruebas, me dan medicamentos que no sirven para nada, pasan las semanas, la tos acaba por desaparecer, y ... los médicos no han hecho nada.

Este año he tenido la suerte de toparme con un Neumólogo que se ha preocupado al menos en mandarme algunas pruebas que los ORLs no habían solicitado -un TAC de senos-. Al final resulta que probablemente tengo algo de senos -nasales, no pectorales- y me remite ¡al ORL!

(Hago un inciso para comentar que tanto el radiólogo, como otro radiólogo amigo, como el neumólogo vieron las mismas anomalías o potenciales problemas en las placas)

Bueno, pues vamos al ORL. Me recomiendan la clínica del Doctor Scola, especialistas en ORL. ¡Cómo suena de bien!

Aparte de acusarme poco menos de idiota por haberme dejado hacer una prueba que sólo deberían solicitar los ORLs, mira las placas con displicencia y dice que ¡él no ve nada! Pero si tres médidos me han dicho que hay algo.

Me manda una prueba adicional para distraerme y ganr tiempo. La hago, una asquerosidad de prueba de tracto esofágico en el que te tienes que tragar un bote de bario -radioactivo por supuesto- que luego hay que procesar. Le llevo al prueba al Dr. ORL y me dice que ya está que no tengo nada.

¡POR FAVOR! Esto es una tomadura de pelo. Usted es un sinvergüenza.

Creo que voy a tener que pasar de la medicina tradicional y dedicarme a las medicinas alternativas.

Os propongo un concurso... ¿que quieren decir las siglas ORL?:

- Orgulloso, Rastrero y Licencioso

6 Abril 2006

Como usuario habitual del Metro de Madrid -por causas ajenas a mi voluntad y debidas fundamentalmente a los proyectos de nuestro Faraón que ha impedido que nos podamos mover en coche por nuestra preciosa ciudad- no tengo más remedio que dejar una reflexión.

Quede por escrito y por anticipado que no sólo comprendo sino comparto el derecho de todo trabajador a exigir una remuneración adecuada y unas condiciones de trabajo óptimas para el desempeño de su tarea…

Pero es que la huelga de los conductores del Metro me ha destrozado. No entiendo por qué para reivindicar unas condiciones hay que perjudicar tanto a los trabajadores usuarios del Metro. ¿No hubiera sido suficiente con hacer paros en SÓLO UNO de los dos tramos de hora punta –la mañana O la tarde- en vez de tenernos puteados todo el día?

A pesar de mi total animadversión en este momento a ese colectivo de trabajadores, espero que consigan sus reivindicaciones, pero por favor, no nos perjudiquen más al resto de los trabajadores.

3 Febrero 2006

Hoy me han asaltado en el Metro de Madrid. No ha sido una agresión física, pero me he sentido agredido por un intento de invasión en mi intimidad. No, no me han tocado el culo ni nada por el estilo. Alguien ha tratado de invadir mi teléfono móvil, un Sony Ericsson K700i a través de mi puerto bluetooth.

Ha sido una agresión con nocturnidad, los túneles del Metro son bastante oscuros, y alevosía, el felón lo ha intentado en tres ocasiones. Uno va tan tranquilo en el metro (para más detalles Línea 10 entre las estaciones de Santiago Bernabeu y Príncipe Pío) y su teléfono hace pip-pip cuando se supone que no hay cobertura. Uno mira la pantalla y ve “Elemento entrante 4376df.sis. Tamaño del archivo 12323KB. Memoria libre: xxxKb ¿Aceptar?” Lo primero uno se queda mosqueado y por supuesto aprieta el botón de cancelar y mete el teléfono en el bolsillo.

Pero el pip-pip vuelve a sonar acompañando el mismo mensaje. Uno empieza a mosquearse y a mirar por encima del hombro, quien a menos de 10 metros está manipulando otro teléfono móvil y está sonriendo. Cancelar y al bolsillo.

Y ocurre una tercera vez, pip-pip, y mismo mensaje. Ya es de cabreo. Pero nadie sonrie ni nadie manipula un teléfono. Cancelar, y antes de meterlo de nuevo al bolsillo, quito la opción de visibilidad del móvil.

Espero un minuto, y pip-pip. Saco mi teléfono y no es el mío… es mi vecino de vagón que va a experimentar las mismas sensaciones que tuve yo…

Aviso a navegantes, si suena un pip-pip en el metro cuando no debiera hacerlo, ya sabes ten cuidado y no pulses aceptar… es mejor meter la mano tres veces en el bolsillo que tener que tirar el teléfono a la basura.

Sobre Observando, que es gerundio...

No soy un mirón, pero observo, escucho, huelo, cato y toco. Después analizo y reflexiono. Por último comento, y critico.




Categorías